La cooperación de México atiende tres diferentes vertientes, las cuales responden al estado del desarrollo y las necesidades de cada país y a las estrategias fijadas entre los actores involucrados para generar sinergias y beneficios compartidos:
Receptor de cooperación: México recibe cooperación técnica proveniente de países industrializados y organismos internacionales para proyectos de ejecución nacional destinados a fortalecer las capacidades internas, incorporar tecnología de vanguardia y coadyuvar al desarrollo social de las regiones y grupos más vulnerables del país. Esta cooperación incluye cada vez más elementos de coparticipación, cofinanciamiento y autosostenibilidad, y ha generado también la vertiente de cooperación conjunta hacia terceros países o cooperación sur-sur.
Oferente de cooperación: México lleva a cabo programas de oferta de cooperación a naciones de menor desarrollo relativo, particularmente en Centroamérica y El Caribe, regiones con las que existe una comunidad de intereses. Esta oferta hace uso de la experiencia técnica de los especialistas mexicanos en la solución de problemas comunes y representa la posibilidad de compartir los potenciales alcanzados en los ámbitos de la ciencia, la técnica y la tecnología; a fin de incidir favorablemente en los procesos de fortalecimiento institucional y desarrollo de capacidades humanas, mediante diversas modalidades de intercambio que impactan positivamente el desarrollo económico y social.
Cooperación horizontal: Las instituciones mexicanas realizan numerosos proyectos de cooperación con otros países en desarrollo. De acuerdo al esquema de costos y beneficios compartidos, se promueve la ejecución de proyectos en sectores prioritarios para el desarrollo de las capacidades nacionales y se impulsa la colaboración tecnológica, propiciando iniciativas para la formación de recursos humanos.